ASOCIACION DE PADRES DEL VIRREY SOLIS BOGOTA COLOMBIA

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La masacre de Litteton PDF Imprimir Correo
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Escrito por Administrator   
Jueves 24 de Julio 2008


littelton¿
Qué hizo que lo hicieran?
  

Como esta pregunta encabezo la revista time de mayo su portada y desarrolló un reporte especial en búsqueda de las razones que condujeron a dos adolescentes a irrumpir violentamente en las instalaciones de su propio colegio y dar muerte a doce compañeros y compañeras y un profesor.

Al profundizar sobre el motivador tan fuerte que cautiva a los padres a tal punto que no les permite ver esta transformación de niños en terroristas, de paz en violencia, de un futuro promisorio en una masacre-; estoy de acuerdo con la Biblia cuado dice que “La raíz de todos los males es el AMOR AL DINERO”.

 

Entendiendo el amor al dinero como el entregarse principalmente a la satisfacción total de las necesidades creadas por la sociedad, que “nunca” serán saciadas ya que el ojo nunca se cansará de ver y el oído de oír; siempre existirá una mejor casa, un mejor carro, un jjmejor postgrado, una mejor posición, un mejor club, una mejor empresa, etc., mientras que nuestras familias, base de la sociedad, han sido entregadas a un progresivo deterioro que degenera en hechos como los que vivimos actualmente.

 

La primera alarma suena con un quejido inofensivo de un bebé que llora la partida diaria de sus padres a primera hora, el distanciamiento se acentúa cuando el niño comienza a obtener logros a través de terceros: la primera palabra, caminar, nadar, escribir, jugar, montar en bicicleta, etc. La brecha aumenta con la aparición de métodos de sustitución de los padres como instituciones, hogares sustitutos, clubes, películas, juegos electrónicos, juguetes, campamentos, televisión y otros.

 

En la adolescencia esta pequeña brecha se ha convertido en un abismo en el cual el joven ha formado su propio mundo donde encuentra afecto, aprobación, respeto y consejo fuera del núcleo familiar, y es aquí donde los padres apenas detectas la pérdida que comenzó con un indefenso quejido de bebé.

 

Padres y madres necesitamos reevaluar nuestras prioridades y retomar el liderazgo de nuestras familias de forma tal que podamos responder por las vidas que se nos ha encomendado. Mentiras y justificaciones como las que se oyen a diario: “doy calidad de tiempo, los tengo en los mejores colegios, respondo económicamente, mis hijos saben que pueden contar conmigo, me estoy matando por ellos” tienen que desaparecer y ser reemplazadas por USTED, que debido a que estos jóvenes lo que más reclaman en su presencia, compañía, consejo, ayuda y respaldo, no su dinero. Nosotros los seres humanos tenemos el gran problema de darle valor a lo que tiene precio y despreciar lo que tiene valor, invirtiendo así nuestras prioridades de vida.

 

La vida de cada miembro de la familia no tiene precio, reconozcamos el valor que ellos poseen y disfrutemos de una vida con la felicidad de lo que hoy tenemos.

 

Es el momento para que reaccionemos como verdaderos padres, no esperemos a que sea tarde. Los padres reactivos están rodeados de problemas, mientras que los padres proactivos están rodeados de oportunidades, despertemos de la necedad, recordemos lo que decía Martín Lucero “la necedad   es una de esas enfermedades que no afectan tanto al que la tiene como a los que lo rodean”.

 

No hay nada más satisfactorio para un ser humano que ver su obra continuar a través de sus hijos. Sería una forma de promover ejecutivos, otorgar premios o elegir las autoridades de nuestras naciones por la sabiduría para gobernar sus hogares y por la capacidad de desarrollar al máximo el potencial de aquellos que están bajo su autoridad.

 

Para transmitir y mantener valores en una familia, empresa o nación se está formando una generación de líderes que marcarán el paso en las próximas décadas y estos serán conocidos como verdaderos hombres y mujeres dignos de dirigir nuestras empresas, países y destinos, y los hechos dolorosos, como el de Littenton, pasarán a la historia como un mal recuerdo de una generación confundida en un sistema de valores superficiales.

  

Extractado del articulo de Jesús Eduardo Ortiz Revista Riesgo.

 

Última actualización ( Jueves 24 de Julio 2008 )
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