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Niños son dictadores en sus casas porque sus padres no saben cómo lograr que les obedzcan PDF Imprimir Correo
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Escrito por Administrator   
Sábado 24 de Mayo 2008

 

senalArticulo tomado de eltiempo.com

Según los expertos, a estos papás se les conoce como permisivos o sumisos, y enfrentan serias dificultades a la hora de educar y formar a sus pequeños.

Se caracterizan por ser desobedecidos la mayor parte del tiempo, por vivir largas jornadas de disputas con los pequeños y por tratar de negociar con ellos y no llegar a acuerdos satisfactorios.

"Casi todos los (padres) que vienen a consulta sufren del mismo problema -dice la psicóloga infantil María Elena López-. Algunos me dicen que les da temor cuando el bus de colegio llega, porque no saben cómo van a enfrentar la tarde con sus hijos".

Según la especialista, esta tendencia surgió como una reacción de los padres de hoy a sus propios padres, que fueron muy autoritarios, muy dominantes y que desdibujaron por completo el papel del hijo. "De eso pasamos a un sistema opuesto, donde lo que  impera es la dictadura de los niños", explica López.

La buena noticia, añade, es que esta clase de padres están en una etapa de transición, de aprendizaje si se quiere, de la que se espera que en el futuro surja un modelo que recuperará su autoridad y podrá ejercerla sin tantos contratiempos.

"Los papás recibimos el mensaje de que los niños necesitan desarrollar libremente su personalidad, su espacio y ser respetados en su individualidad", dice López.

Y entonces, dice ella, decidieron replantear la autoridad y en ese proceso se pasaron al otro extremo.

"Nos da miedo decir que no, porque pensamos que podemos estar obstaculizando el desarrollo de los niños. No sabemos hasta dónde ir ni tampoco soltar y recoger".

Pero además de reconocerse incapaces de educar a sus hijos (sin necesidad de gritos, amenazas y castigos), los padres de hoy llevan la pesada carga de saber que están encargados de todo lo relacionado con sus hijos.

Y no es solo de su salud física, bienestar, seguridad y de que tengan oportunidades en el futuro, sino que además se les entregó la expectativa gigantesca de asegurarse de que los niños sean felices. A esto se suma el hecho de que la gran mayoría de  ellos tienen cargo de conciencia porque las largas jornadas de trabajo les impiden pasar más tiempo con sus hijos; por eso sienten que las pocas horas que les dedican deben ser para compensarlos.

Niños reclaman y extrañan la disciplina

Según López, cuando los pequeños van a consulta y le cuentan sobre "fulano o zutano a quienes sus papás los dejan hacer de Todo", lo mencionan con un cierto aire de pesar, como denotando que a los padres de esos amiguitos no les importan sus hijos.

"Es que todos los niños necesitan disciplina, hasta los adolescentes, lo que pasa es que hay que saber cómo ejercerla", agrega la psicóloga.

Señala que hay un detalle que no pueden olvidar los adultos, y es que los niños de hoy están inmersos en un sistema democrático "en la escuela, con los amigos, por lo que ven en la televisión" y que las enseñanzas de los padres deben estar en  concordancia con esa idea.

Eso no quiere decir que todas las decisiones de la familia deben ser negociadas con los hijos. Pero hay formas de involucrarlos y hacerlos partícipes, aunque en últimas sean los padres los que toman (y así debe ser) la decisión. La experta recomienda  tratar a los niños, según su edad y su forma de comportarse.

 

En lo que pueden terminar los hijos criados bajo un modelo de padres sumisos

  • Niños muy caprichosos. Egocéntricos. Les cuesta mucho pensar en los otros. Todo el mundo gira alrededor de ellos. Quieren satisfacer todas sus necesidades en tiempo récord, es decir ya.
  • Son capaces (aún sin proponérselo) de someter y subordinar a sus papás.
  • Les cuesta mucho trabajo aplazar las emociones.
  • El principal problema con estos menores es que cuando se enfrentan con el mundo exterior (diferente a su casa o la casa de los abuelos, donde ellos son reyes) se estrellan contra la realidad. Comenzando en el kínder, por ejemplo, se dan cuenta de que los  otros niños no se van a dejar mandar ni a seguir los órdenes ni los caprichos de ellos.

Y así, en adelante, durante el resto de la vida. Son niños que van a sufrir múltiples decepciones y que pueden llegar a tener problemas para entablar relaciones.

Última actualización ( Domingo 25 de Mayo 2008 )
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